De cómo acabé en la obra. Parte I


Como comentaba en la entrada de presentación, me encuentro inmerso en una suerte de viaje, no sé si personal, laboral, espiritual… definitivamente no es un viaje en el sentido geográfico, aunque implica un cambio de residencia. En cualquier caso, dedicaré esta entrada y las siguientes a explicar un poco el recorrido que he tomado hasta llegar a este punto.

Cómo me interesé por la programación

Cronológicamente, la cosa arranca sobre 2002, mas o menos. Siempre había querido ser informático, de pequeño me llamaban mucho la atención los ordenadores e, incluso, mi padre me enseñó a programar alguna que otra cosa en Basic. Soñaba con programar mis propios videojuegos, los dibujaba en papel, planteando mecánicas, historias, gráficos… A lo largo de los años y conforme fui creciendo lo intenté de varias maneras, pero siempre infructosamente: Div Game Studio, Dark Basic, Unreal Script y otras plataformas que no recuerdo ya. No sabía programar ni dí con el medio para aprender, por lo que no pude avanzar demasiado en ese campo, pero la inquietud seguía ahí y cada poco lo intentaba con alguna nueva revista, tutorial,  o cualquier cosa que me cruzara por internet.

Cómo aprendí a programar

Tampoco nos vengamos arribar: Entiéndase aprender a programar como tirar un bucle for sin mirar ninguna referencia sintactica. Fué el año 2002, como decía, en el tuve la suerte de dar en primero de bachiller con un buen profesor de informática que me vio ciertas inquietudes sobre el tema. Desde hacía un tiempo yo me había aficionado a hacer animaciones y presentaciones flash, con una cantidad mínima de código, y el se dedicaba, en su tiempo libre, a montar webs dinámicas utilizando dicha plataforma de manera semiprofesional.

Este profesor, como decia, en lugar de ponerme a hacer saltos de pagina en word como al resto de mis compañeros, me enseñó a programar en ActionScript, el lenguaje de scripting de flash, abriéndome la puerta al maravilloso mundo de las variables, los objetos, los «listener» y demás. Gracias a el despejé muchas incógnitas sobre lo que era realmente programar, realicé muchas webs, jueguecitos, experimentos… obtuve de aquello un gran hobbie y confirme que lo de programar me gustaba, ya con conocimiento de causa.

Llegue a cobrar por algun trabajo en Flash y mi mayor hito con la plataforma data de 2004, cuando puse en linea una aplicación (currosoft miniviewer) en la que ponía en linea vídeos que grababa con mis amigos utilizando mi Nokia 3650 (que tiempos!). Por desgracia, el host gratuito que lo hospedaba me borró la cuenta en 2016, perdiéndose los vídeos y el programa.

Macromedia Flash 5

El mítico Macromedia Flash 5, mi trampolín a la programación

Cómo acabé estudiando Arquitectura Técnica

Sin embargo, una serie de catastróficas desdichas dieron al traste con mis aspiraciones. Por aquel tiempo se extendió el rumor de que la informática estaba saturada, que había mucho intrusismo, que el mercado laboral era un horror y que, para colmo, la Universidad de Almería (mi ciudad) tenía una fama pésima. Añadido a todo esto, terminé primero de bachiller con suficiente nota como para soñar con notas de corte algo mayores al 5 y poco que tenía Informática.

Así que me plantee que quería ser arquitecto, movido quizás por una visión romántica de la profesión y, que demonios, porque ahí se veía pasta. Sabía muy poco del oficio, tampoco sabía mucho de arquitectura y, desde luego, no tenía por costumbre pararme a observar edificios por la calle. Pero siempre había jugado con Legos y era (soy) muy bueno en visión espacial, expresión gráfica, dibujo técnico, pensamiento abstracto y creativo y otras disciplinas que van mucho con la arquitectura, así que a nadie le pareció una alternativa descabellada. Lo de programar lo dejé como hobbie, que así estaba bien.

Terminé bachiller, hice selectividad y, a pesar de que en teoría llevaba nota de sobra, no entré a Arquitectura en la UGR por una centésima. Como segunda opción había colocado Arquitectura Técnica, movido por la falsa creencia de que «es la técnica de Arquitectura, puedes pasar haciendo un curso puente». ¡Ay amigo, menuda idea tuviste! Hice la matricula y el 1 de Septiembre de 2004 estaba en mi residencia de Granada esperando para entrar en la escuela de aparejadores.

Cómo acabé en el paro

La Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación, dios sabe como se llama ahora

Lo que sigue son siete años de peleas, desanimo, frustración, falta de autoestima y de confianza… El único problema que había, y que yo no quería aceptar, es que NO me gustaba esa carrera. Pero me parecía una aberración acceder al club de los que se rinden, de los que fracasan, de los que empiezan otra carrera con 19 o 20 años. Por alguna razón, ese argumento tan ridículo me parecía capital. Confiaba en que, una vez en la calle, este oficio fuera precioso y me encantara y me diera muy bien de comer, así que insistí siempre en seguir hacia delante como fuera, a pesar de que entre medias vino la crisis y el sector se quedo para los zorros.

En ese largo proceso me fuí acomplejando y haciéndome bola, haciéndome pequeñito hasta consumirme, perdiendo mi confianza, desechando el sueño de la arquitectura «superior» casi sin darme cuenta y olvidando por qué razón estaba allí. Entre medias el hobbie de programar se fué perdiendo y me dí a otras formas de expresarme. Aprendí a componer música con secuenciadores (Entre comillas, ya que soy un compositor horrible) y a manejar programas de modelado en 3d, con el hobbie muy particular de diseñar coches y modelarlos.

Audi/Adidas R3, uno de mis mejores diseños/modelos

Tras varios años siendo uno de los peores estudiantes universitarios que he conocido, en 2009 cogí las riendas de mi vida, me sacudí los muchos complejos que me había creado en esos 4 años,  me puse a limpiar asignaturas y en Junio 2011 obtuve mi título. Una vez en la calle, me encontré la desoladora realidad: Aquello estaba mas que muerto. Por aquel entonces estaban en boga los cursos puente para convalidar el titulo de Ingeniero de Edificación, el supuesto aparejador europeo. A falta de otra cosa, opté por esa vía y dedique 6 meses a ese despropósito de curso,.Para llenar la semana echaba una mano en lo que me dejaban en la empresa constructora de unos conocidos y estudiaba idiomas por las mañanas.

Y hasta aquí la parte I. Llevo una semana dándole vueltas a ratos y como no sea mas resolutivo dándole a publicar no voy a arrancar con el blog nunca. Soy consciente de lo ridículo que resulta contar este tipo de miserias en Internet, y mas utilizando tu nombre real, pero insisto en que esto es, de momento, un ejercicio de escritura. Para calentar los dedos e ir haciéndome con wordpress. De momento, mi pluggin de SEO me dice que soy un pésimo redactor, así que seguiremos practicando. Mas adelante escribiré sobre cosas mas interesante.

Un saludo

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